lunes, 25 de mayo de 2009

La Revolución Industrial y F. W. Taylor


Módulo 1: Introducción

El objetivo es ubicar los aportes de Frederick Winslow Taylor en su contexto, la revolución industrial, y apreciar lo vigente de sus propuestas.

La revolución industrial es tan compleja y rica en acontecimientos que, en realidad, es posible identificar varias revoluciones industriales, o diferentes fases de un gran proceso. Por lo menos tres:

Primera revolución industrial: 1750-1870. Comienzo de la era de la máquinas, el vapor es la principal fuente de energía y se produce un cambio estructural en el mundo desde la era agrícola a la industria.

Segunda revolución industrial: 1870-1956. Perfeccionamiento de la era de la máquinas. La electricidad es la principal fuente de energía. Contempla educación masiva, métodos y organización más sofisticada.

Tercera revolución industrial: 1956 a la fecha. Comienzo de la edad de los sistemas, se le llama sociedad postindustrial, del conocimiento, de la tecnología, etc… Surgen nuevas máquinas cada vez sofisticadas, teniendo como símbolo el computador. Nuevas formas de energía.


Módulo 2: Primera Revolución Industrial

Antes de la revolución industrial, la mayor parte de los bienes eran producidos por artesanos organizados en gremios, los cuales guardaban celosamente los secretos del oficio. Ellos aplicaban generalización en el sentido que lo entendemos hoy: una persona realizaba todas las actividades necesarias para hacer un par de zapatos o una prenda de vestir. Estos artesanos lucharon contra la industrialización y pudieron sostenerse durante muchos años con una clientela leal. Indudablemente que no fueron ellos los obreros de las fábricas, sino campesinos que llegaban en oleadas a las nacientes ciudades.

Valdaliso y López explican: “Lo cierto es que, a pesar de sus ventajas, la difusión del sistema fabril fue lenta y muy desigual. Los talleres artesanales y la industria a domicilio coexistieron con el factory system, a menudo de forma complementaria. En la cuna de la revolución industrial, hacia 1840, la fábrica era el modelo organizativo más importante en los sectores textil, siderometalúrgico y de construcciones mecánicas, pero la industria a domicilio y los talleres artesanales dominaban la industria de la confección, la fabricación de armas, relojes, cuchillos y otros productos”.

Mientras las corporaciones se encontraban en constante expansión, la división del trabajo fue el esquema de organización que adoptaron. Más allá del crecimiento físico, las empresas tenían la ventaja de la masificación: millones y millones de productos iguales.

¿Cómo comenzó esta forma de industrialización?…
Mucho se ha escrito sobre las malas condiciones ambientales en una gran parte de las fábricas de hace dos siglos. Sin pretender aceptarlo en el presente, vale la pena indicar que sin las industrias, el destino de la mayor parte de los obreros habría sido... la muerte. Por muchos siglos asoló a la humanidad el flagelo del hambre (aunque rivalizando muy de cerca con las pestes y enfermedades masivas) y la industrialización permitió que hoy haya sido desterrado de la mayor parte del planeta.

Consideremos que hace dos siglos la mayor parte de la gente era analfabeta y que no existía una cultura laboral, porque la mayoría de los trabajadores provenía del mundo agrícola. Así queda claro que era indispensable simplificar al máximo cada tarea.
En la primera revolución industrial, cuando se confundía a la empresa con el propietario, se pensaba que su finalidad era la obtención del lucro, su única función era la de una máquina para producirle utilidades a su creador.
El símbolo de la industria en este período era un “reloj”.


Módulo 3: Segunda Revolución Industrial

También llamada Administración moderna.

La segunda revolución industrial tenía por símbolo la línea de montaje, como tantas veces hemos visto que se producen los automóviles, una cadena interminable que mueve un automóvil que sucesivamente se va “armando” al pasar por módulos que le agregan algún elemento. La visión de la organización cambia notablemente a un estilo más humano, desaparecen los grandes abusos y los rangos de tolerancia son adecuados para “la máquina humana”. En este cambio, positivo, son determinantes los aportes de Taylor y Fayol. La visión de organismomáquina produce que la organización comienza a tener un propósito por sí misma, definido por su cerebro (la alta dirección) y los “miembros”, o “empleados”, tienen que amoldarse a ese propósito. Su principal finalidad es el crecimiento.

Lo fundamental es que la revolución industrial trajo consigo un valor que ha ido cobrando paulatinamente más importancia: el bienestar. Norman Maier aporta algunos datos al respecto: “La aceptación de la gente de color en las profesiones llegó a hacerse normal. Otro cambio significativo es la virtual desaparición del trabajo de los menores, puesto que en 1900 más de uno de cada cuatro muchachos entre diez y quince años de edad estaban lucrativamente empleados. Además ha habido un fuerte descenso en los accidentes de trabajo. Tanto entre los obreros de ferrocarril como entre los conductores, mecánicos y guardafrenos, por ejemplo, uno de cada 137 moría por accidente del trabajo en 1901. Actualmente los accidentes mortales son raros, aun en las industrias más peligrosas”.

“Este período, además, ha reducido la distancia entre el rico y el pobre no sólo en apariencia, sino en realidad. La posesión de trajes, coches y aparatos domésticos da un pequeño indicio del estado económico del hombre, no solamente porque unos métodos más eficientes para producir tales mercancías las ha hecho más asequibles, sino también porque el trabajadores ha mostrado una ganancia progresiva en sus rentas y en su poder de adquisición. Un trabajador medio americano en 1900 tenía una renta anual de 400 a 500 dólares con un trabajo de sesenta horas semanales. No se atrevía a mostrar insatisfacción, puesto que tanto él como su patrono sabían que había siempre otros que estarían muy satisfechos de tomar el empleo. Hoy día los sindicatos pueden proteger los salarios y el horario de trabajo aun en el caso de que el desempleo llegue a ser agudo”.
En fin, la especialización ha sido uno de los pilares de la revolución industrial y mucho de la forma en que trabajamos y nos relacionamos tiene ahí su punto de partida.

Precisa Raymond Villers: “Nuestra época ha sido llamada la Era de la Máquina. Este término crea la impresión de que es la máquina la causa esencial del cambio revolucionario ocurrido en la historia de la humanidad. Sin embargo, el hecho es, que la máquina no puede ser otra cosa que una poderosa herramienta en manos de los hombres que la utilizan. La Edad de la Utilización de la Máquina sería un termino más exacto ”. Es importante, porque ayuda a situar con mayor precisión los aportes de Taylor, en la forma de métodos y procedimientos para hacer las cosas.

Profundiza un poco más Raymond Villers en la precisión histórica: “No fue sino en la década de 1880, es decir, cincuenta años después de aparecido el libro de Babbage, que el problema de la administración industrial se tomó de nuevo en consideración. El sentimiento de la necesidad de una acción cristalizó en la histórica reunión de la American Society of Mechanical Engineers en mayo de 1886. En esta reunión fueron leídas dos conferencias sobre el tema de la administración industrial, una por Henry B. Towne, presidente de la Yale & Towne Manufacturing Company, y otra por el capitán H. Metcalfe, del Ejercito de los Estados Unidos. En ambas conferencias se hacía ver el desperdicio de esfuerzo resultante de una deficiente práctica administrativa. Siguió a las exposiciones una viva discusión en la que Frederick Winslow Taylor, quien más tarde habría de ser reconocido como el líder más prominente del Movimiento por la Administración Científica de trabajo, tomó parte muy significativa”.

Este movimiento comenzó formalmente en 1903, tuvo sus raíces en aquella conferencia de 1886, a la que asistió Taylor. Sigue Villers: “Por aquel tiempo había, por una parte, una ciencia de la administración industrial establecida inicialmente por Babbage y redescubierta por Towne y, por otra, una práctica administrativa imperante en la industria que ignoraba por completo todo enfoque científico”.


Módulo 4: Tercera Revolución Industrial

Se le llama de diferente manera a este período que aquí llamamos tercera revolución industrial: tercera ola, sociedad postcapitalista, era postindustrial, postmoderna, de la tecnología, de la información, de la informática, del conocimiento, de los sistemas, de la humanización, entre otras formas…

Durante la tercera revolución industrial, la visión de la empresa ha sido la de un sistema social donde interactúan personas para lograr un fin determinado. Cada individuo de la organización es un ser humano con autonomía, que piensa por sí mismo y es capaz de responsabilizarse de sus actos. La finalidad es la satisfacción del cliente, en conjunto con el desarrollo armónico de todos los elementos del conjunto; en otras palabras, una distribución equitativa y negociada entre los costos para cumplir con la misión de la organización. De aquí la nueva gran tarea: buscar aumentar la participación de mercado hasta lograr el liderazgo en su respectivo nicho de mercado.

Desde aquí en adelante los trabajadores agrícolas e industriales son una minoría y la producción es muchas veces superior. Hoy, en los países desarrollados menos del 10% de la población activa se dedica a la elaboración industrial —con tecnologías avanzadas y mucha participación— los demás trabajan principalmente en servicios que requieren enfocarse con nuevos métodos…

Un aspecto destacable es que los aportes de Smith, Fayol y, especialmente Taylor, sentaron las bases para aumentar radicalmente la productividad del trabajo manual e industrial, hasta un punto en que la riqueza de los países industrializados creció tanto que eso mismo presionó por la siguiente etapa: participación, humanidad y… visión de sistemas.
Se está dando alguna forma de armonía entre especialización e integralidad, lo cual significa que podría haber algún modelo intermedio, con operarios responsabilizándose por parte del producto o, mejor aún, con personas que tienen la responsabilidad completa y subcontratan algunos servicios cuando es necesario.

Los precursores de la tercera revolución industrial. Con el surgimiento de una enorme cantidad de centros de investigación y la creciente riqueza mundial, además de nuevas formas de comprensión de nuestro mundo, son cientos de personas que están realizando extraordinarios aportes en los más variados ámbitos del saber, por lo tanto, cualquier selección es necesariamente parcial.

Aventurando algunos nombres relevantes de la tercera revolución industrial se puede mencionar a: Peter Senge, Russell Ackoff,
Michael Porter, Richard Schonberger, Michael Hammer, Carl Rogers, Henry Mintzberg, Edward De Bono, Bill Gates, Daniel Goleman, J. M. Juran, W. Edward Deming, Alvin Toffler, Kenichi Ohmae, Paul Watzlawick, James Sebenius, William Ury y Jim Collins, sólo por nombrar algunos.

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